AUTISMO EN LA ESCUELA
Investigación acción de
Marco Antonio Straube Nuñez
masnu4023@yahoo.com

En nuestro establecimiento recibimos menores con graves alteraciones en la capacidad de relación y comunicación que alteran su adaptación social, comportamiento y desarrollo individual. Sus padres dan un paso importantísimo al romper con el estigma que han cargado los primeros años de vida de su hijo(a), al enfrentar una serie de conductas que no estaban en su conocimiento sobre el comportamiento general de un niño, llegando a la escuela en busca de un aliciente y apoyo que les brinde una supuesta salida casi mágica o milagrosa del cuadro que manifiesta su niño o niña.
Luego de escucharlos, permitiendo que expresen todo lo que han experimentado hasta ese momento y evaluar la etapa vivencial en la que se encuentran, muchas veces resulta difícil hacerlos entender al inicio que lo que están viviendo es complejo y que, por cierto, sólo puede ser corregido o mejorado con un tratamiento lo antes posible. Ningún padre está preparado para enfrentar la dolorosa noticia de que su hijo es diferente y que presenta "Espectro autista", "Características del autismo", "Cuadro Semántico Pragmático", "Afasia", etc. etc. Por lo cual se hace estrictamente indispensable la participación del equipo técnico que encamina al grupo familiar en todas las áreas que necesariamente tienen que abordar para un desarrollo emocional que facilite la aceptación, y el inicio del proceso de trabajo con todos los involucrados directamente en el caso de cada niño en particular. Por otro lado, los padres deben conocer los aspectos legales, la normativa vigente en educación, programas de apoyo y posibilidades dentro y fuera de la ciudad que puedan beneficiar a su hijo o al grupo familiar.

Si bien resulta complejo el comportamiento de los padres, quienes en un porcentaje significativo, arrastran, entre otras tantas dificultades, el poco conocimiento para tratar de entender a su hijo(a) que a cierta edad ya manifiesta serios trastornos conductuales característicos del cuadro y que comienzan a desequilibrar la estabilidad familiar, lo que de no controlarse rápidamente, queda generalmente instalado para el resto de su vida. Esto requiere de un proceso fatigoso de reeducación; este tipo de trabajo debe ser con el apoyo de todo el grupo familiar. No sólo el niño debe aprender a respetar las normas, sino también los padres deben hacerlas respetar.
Los niños(as) que llegan a nuestra aula, en forma inmediata inician el proceso de aprender las normas establecidas en la sala de clases y en el centro educativo o en los lugares donde se trabaja en terreno, como supermercados, ferias, servicios públicos, lugares de esparcimiento, etc. Luego de un tiempo las aprenden e internalizan adecuadamente. Sin embargo resulta contradictorio comprobar en las visitas domiciliarias o simplemente cuando el padre o madre del niño(a) asiste al colegio, que otro tipo de conducta prima en el hogar.
Esto me obliga a comentar que es imposible cumplir con el proceso educativo, pensado en el niño y en su integración social, pues no hay una generalización de las conductas adquiridas, logradas a través de la constancia y entrega con esfuerzo por parte del equipo que los atiende, pues en el hogar se mantiene la forma evasiva de dejarlo hacer lo que el niño(a) desee, con tal de no alterar la dinámica. Esto demuestra solamente que ha logrado un avance parcializado, especialmente cuando los padres actúan permisivamente o dándoles el gusto en todo, logrando mantener un período de tranquilidad mal entendida y peor aun, sin un cambio en la forma estructural del pensamiento infantil, que por un lado, ve la corrección con afecto y firmeza con que se actúa en el aula, en su propio beneficio y la forma que se lleva el caso en el hogar.
Esto permite y facilita como consecuencia la ambigüedad de exigencias, lo que produce como resultado que el o la niño(a) se vuelven hábiles manejadores(as) y tiranos(as), al momento de satisfacer alguna necesidad, pues rápidamente se dan cuenta que todo lo consiguen con berrinches, gritos y llantos sostenidos que generalmente desesperan a los que rodean al menor, concediendo todo lo que ellos piden. Aun más, algunos padres malentienden la forma y negocian con el niño facilitando trueques momentáneos con tal de no exponerse a las miradas del entorno. En la mayoría de los casos esta situación agota a los padres e involucrados en el proceso educativo del menor con Necesidades Educativas Especiales.

Otro factor importante que debe manejarse en beneficio del proceso educativo son las estereotipias que habitualmente se presentan, desde simples movimientos de manos, pasando por rutinas, exigentes y peligrosas, como ver programas de televisión, a veces no adecuados, comer constantemente o únicamente un tipo exclusivo de alimentación, rotación de objetos, etc., que de no manejarse debidamente, pueden transformarse en reacciones agresivas y violentas llegando a situaciones disruptivas casi incontrolables.

Los padres los traen a nuestro establecimiento para que tratemos de enseñarles rápidamente todo lo que no han logrado hasta ese momento, volcando en esto su esperanza y deseo inmediato de ver a su hijo(a) en condiciones de normalidad lo antes posible. Esto solamente es potencialmente alcanzable en aquellos casos que:
  1. Los padres aceptan la condición de su hijo(a).
  2. Los niños(as) logran un equilibrio básico. Es preciso darse cuenta de las condiciones reales en que llegan al inicio de su programa al colegio. Cuando se adaptan a la realidad de la evaluación y planificación del proceso, de a lo menos tres o cuatro años mínimo sostenido de trabajo, lo más temprano posible, se ponen en práctica todos los recursos disponibles: metodológicos tradicionales, lúdicos, métodos experimentales basados en todas las técnicas convencionales y no convencionales que apunten necesariamente a un bombardeo sostenido y permanente de día y noche, con el claro objetivo de entregarles las mayor cantidad de contenidos que le facilite y mejore su calidad de vida.
  3. Se comprenda y asimile a cabalidad que el programa de trabajo proyectado con el niño(a) debe continuar estrictamente en el lugar de integración (en aquellos casos que asista a un Jardín Infantil) y en su hogar poniendo el mayor esfuerzo por ejecutar el programa sin perder de vista las instrucciones entregadas.
  4. Se disponga de recursos económicos mínimos para suplir las necesidades que implica el llevar adelante el programa de trabajo.
  5. Se tenga mucha paciencia, tolerancia y dedicación al niño(a) sin dejar de cumplir con los roles paternales que diariamente implica mantener la estabilidad del resto de los integrantes de la familia, ya que si se descuida un miembro de ella, indefectiblemente, va a afectar el trabajo con el menor con naturaleza ausente.
Objetivamente la evaluación, tanto sistémica como asistémica, determina fehacientemente las posibilidades y condiciones en que llega el niño(a) al establecimiento. Resulta clave para el inicio del trabajo pues se determinan las habilidades y contenidos que maneja, ya sea de comunicación, comportamiento social, funciones básicas, habituación, actividades de la vida diaria, dependiendo de su edad, inicio del proceso lecto-escrito y conocimiento numérico, entre otras. Todo esto nos muestra integralmente al niño(a) con el cual vamos a relacionarnos. Inmediatamente se efectúa análisis de caso donde participa todo el equipo de profesionales especializados, para plantear las estrategias que deberían dar inicio a su programa de trabajo, que le permita entender y adquirir normas sociales establecidas u/o comportamiento apropiados para la sana convivencia educativa y familiar. Es ahí donde se inicia las sesiones diarias en el aula de clases realizando los mayores esfuerzos por lograr conexión y avances, lo cual se alcanza en mayor o menor grado, dependiendo del compromiso intelectual que cada niño(a) presenta.

Se trata entonces de que estos alumnos(as) reciban continuos estímulos en todas las áreas de su programa, pero consecuentemente, sabemos que un porcentaje alto de alumnos(as) internalizaran lo anterior muy lentamente, pues sus motivaciones pasan principalmente por la parte alimenticia, por cierto son ventanas por las cuales su puede iniciar el trabajo con ellos y/o estereotipias que lo mantienen dentro de su mundo de desconexión y en lo cual, en gran parte está basada su vida, pues en algunos casos de alumnos(as) ni siquiera el sentido de afecto les motiva. Claramente quisiéramos que todos los niños(as) logren sus objetivos, que ejecuten elaboración del pensamiento, vital a la hora del diario vivir, pero esto depende de esfuerzos en conjunto entre todos los gestores e involucrados con el programa. Muchas veces escapa a nuestro control y ámbito, por factores de diferente orden, y por ello, entonces tratar en educar a este tipo de alumnos(as) entendiendo el contexto real en el cual se da su vida, resulta por decir lo menos casi quijotesco.

Hoy en día, cuando contamos con tanto recurso tecnológico, nos cabe reflexionar como disponer de estos elementos para mejorar las condiciones de nuestros educandos. Por cierto esto nos ha llevado a plantear estrategias novedosas de trabajo, con metodología no convencionales y sistemas alternativos, con la intención de lograr comunicación y conexión con los menores a los cuales nos debemos. Por ello entonces, utilizamos este acceso que nos facilita encontrar vías de entrada o puentes ocultos en la encrucijada mental que viven algunos de nuestros menores, que con el uso y el estudio se transforman en verdaderas herramientas para algunos de los casos tratados. Estas pueden ser: LA ESTIMULACIÓN SENSORIAL DE LA MEMORIA o LA EJECUCIÓN DE ACTIVIDADES QUE LO LLEVEN A ESTADO DE ALERTA, TERAPIA MUSICAL CON LÁMINAS QUE REPRESENTA LO QUE DICEN LOS CANTOS, lo cual lentamente nos abre paso en los aspectos de mayor necesidad que requiere con urgencia aprender.
La preocupación permanente de la institución, impulsó a crear cursos con modalidad de atención individual, no ajeno a dificultades e inconveniente, por la diversidad de variables que suelen manifestarse a la hora de la ejecución del programa, como por ejemplo el deterioro del estado de salud, lo que obstaculiza muchísimo la mantención y afianzamiento de lo adquirido. Pero en contraposición, solamente la constancia y perseverancia diaria en el aula de clases y la continuidad en el hogar pueden de alguna forma cambiar la filosofía omisiva inherente que estos niños(as) exhiben y que lleva en la mayoría de los casos a apatía y frustración.

Concluyente con lo descrito, debo decir que siempre estamos aplicando el conocimiento que hemos ido adquiriendo a través de la capacitación, experiencia y nuestra propia investigación, motivados por apoyar su proceso y a su grupo familiar, especialmente a través del estudio de las teorías creacionistas, buscando resultados que esperamos puedan en un futuro contribuir con el componente que despeje las incógnitas que nos mantienen aún en etapa de indagación.

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