martes, septiembre 27, 2005

PSICOLOGÍA DE LA CEGUERA.


Iván Tapia Contardo
Especialista en Educación de Ciegos (U.Ch.)
Objetivos del artítulo:
Comprender cada etapa por las que debe pasar la persona que queda ciega, para orientar mejor su rehabilitación.
Conocer exacta y objetivamente cuales son las limitaciones y capacidades de las personas ciegas.
Conocer de que forma la persona ciega suple su deficiencia visual.
Comprender la importancia de que la persona ciega y sus familiares acepten la ceguera.

Piense usted que va por la vida feliz con unos propósitos, proyectos laborales, sentimentales, familiares, etc. y de pronto todo aquello se ve truncado por la ceguera. Tal vez ya no podrá desarrollar esa profesión en que la vista es imprescindible, las relaciones con los demás cambiarán bruscamente del respeto hacia su persona a la lástima, la conmiseración; dependerá de otros para movilizarse, tendrá que olvidar muchas cosas aprendidas y, sobre todo, olvidarse de la vista y las imágenes para comenzar a funcionar en un mundo de sonidos, texturas, olores, sabores y la ausencia de toda información visual, tales como carteles, anuncios, TV, cine, revistas, periódicos, libros, señales de tránsito, semáforos, etc.

ETAPAS EN LA REHABILITACIÓN PSICOLÓGICA DEL CIEGO
Para cualquier individuo, perder la vista o que nazca alguien ciego en la familia, es un hecho muy impactante y traumático. De hecho se habla en Psicología de la Ceguera que hay tres etapas en la rehabilitación psicológica de un ciego -y esto también en parte es válido para su familia-, por las que habrá de pasar inevitablemente: un primer estado de schock, luego un período de profunda depresión, para llegar por último a la aceptación de su déficit.
El estado de schock es una especie de adormecimiento psíquico. La persona atina a nada, no llora ni ríe, cae en el mutismo pues le ha impresionado tanto esta pérdida de sus ojos que no sabe como reaccionar, hasta que toma conciencia en pocas semanas de su nueva condición. Se sumerge en un estado depresivo tal que sólo quiere morir. Muchas veces en esta etapa intentan suicidarse, reaccionan con violencia, quieren estar solos. Quienes les rodean en esos instantes deben tener mucha comprensión y darse cuenta que las palabras de consuelo poco podrán hacer por ella, pero sí es muy importante que sienta la amorosa compañía de otros junto a ella.
En verdad llora la pérdida de su vista y de toda una vida funcionando de acuerdo a ciertos esquemas. Pensemos que tendrá que aceptar su nueva condición de ciego para poder iniciar cualquier aprendizaje rehabilitativo.
El proceso de aceptación de la ceguera por parte del ciego es como un nuevo nacimiento. Mientras la persona no comprenda que la persona con vista o normovisual que era ya ha muerto, no podrá manifestarse la nueva persona, ciega pero con grandes capacidades de readaptación. Aplicando este principio a la rehabilitación de las personas ciegas, podemos decir que en tanto el ciego no renuncie psicológicamente a su antigua vida de persona con vista, no podrá resucitar como persona ciega rehabilitada. El aprendizaje del sistema Braille, el uso del bastón, el método de cálculo mediante Sorobá y todas las técnicas que le permitirán desenvolverse normalmente en el medio, pasa por esta toma de conciencia de su nueva vida y la aceptación de esa condición.

LAS VERDADERAS LIMITACIONES DEL CIEGO.
Existe la tendencia a exagerar los impedimentos de las personas con discapacidad, sobre todo en el caso de los ciegos. Sin embargo, al observar detenidamente su condición, llegamos a la conclusión que las limitaciones se reducen sólo a tres aspectos. Han de saber ustedes que tres son las mayores limitaciones que trae consigo la ceguera; a saber: desplazamiento, control del ambiente y adquisición de cultura.

Dificultades en el desplazamiento. Basta que usted cierre sus ojos y trate de caminar "a ciegas" hasta la puerta de su hogar, para darse cuenta de lo difícil que es para alguien movilizarse prescindiendo del sentido de la visión. Sin embargo la persona ciega, con un buen entrenamiento en Orientación y Movilidad con bastón (o perro guía, en los países del primer mundo) puede lograr una movilidad independiente.
Limitaciones en el control del ambiente. El sentido de la vista tiene la capacidad de abarcar grandes espacios y captar una gran cantidad de información en forma simultánea. Por ejemplo si usted entra en un lugar desconocido se percata de inmediato de la dimensión de ese espacio, color, cantidad de personas, como van vestidos, de que sexo y estrato social son, en fin, unos datos que será muy difícil percibir con los ojos cerrados. La inseguridad que siente el ciego o ciega por ese desconocimiento derivado de la carencia de la vista, constituye un grave problema, que puede ser resuelto con una adecuada Educación Especial (en el caso del niño) y Rehabilitación (en el caso del adulto). Ellos son entrenados en la utilización de los "sentidos vicariantes" (oído, tacto, olfato, gusto y sentido de percepción de obstáculos) y en las Actividades de la Vida Diaria para su manejo personal y social.

Adquisición de Cultura. Gran parte de la información cultural de nuestra sociedad es visual: libros, revistas y periódicos son escritos en tinta; el cine y la televisión son eminentemente visuales; las señales en las calles, la publicidad, los escaparates, etc. están diseñados para personas que ven, esto es los normovisuales. Actualmente recibimos a través de Internet todos los contenidos culturales de una sociedad de información. ¿Qué hace la persona ciega para integrarse a este mundo informativo? Aquí es donde el Sistema Braille ocupa un lugar importante en la superación de esta tercera limitación.

LA CUARTA LIMITACIÓN
Hay lo que hemos llamado "la cuarta limitación" y que es la que más les afecta a las personas ciegas. Me refiero a la segregación, producto de nuestra ignorancia, rechazo y falta de solidaridad. No hay otra limitación que sea inherente a la ceguera, salvo aquellas que los normovisuales, por prejuicios, ignorancia y falta de amor, queramos atribuirle a las personas ciegas. Ellos son seres humanos con los mismos derechos a desarrollarse integralmente (en cuerpo, mente y espíritu), que han recibido de Dios unos talentos o capacidades que les hacen especiales.
Existe lo que se llama la "compensación"; cuando alguien pierde un órgano sensorial tan importante como la vista, su cerebro reorganiza la información que viene del medio a través de los otros sentidos (tacto, audición, olfato, etc.) y forma dentro de sí una interpretación de la realidad, tan buena como la de una persona que ve. Los ciegos pueden aprender, estudiar una profesión y ejercerla, formar una familia, ser independientes, amar y servir a su prójimo. Nada impide su desarrollo, con una adecuada Educación y Rehabilitación. En este sentido el aprendizaje del Sistema Braille es imprescindible.
LAS SUPLENCIAS SENSORIALES
Los sentidos del hombre son de capital importancia para el conocimiento de su mundo exterior. Cada una de los cinco sentidos tradicionales ofrece unas informaciones características del entorno que rodea al organismo humano, pero su valor como estímulo perceptivo es diferente. La vista, el sentido más utilizado para obtener información externa (80% de los estímulos totales recibidos por un vidente), puede ser compensada por los otros sentidos; por ello, el aprovechamiento sensorial depende también del tipo de persona que reciba los estímulos.
La información sensorial no visual (que en realidad en muchas ocasiones el normovisual no aprovecha porque no le indica apenas nada en comparación con los datos apartados por la vista), para el ciego puede ser vital.
Los estímulos sensoriales que percibe el invidente por los cuatro sentidos restantes son para él mucho más significativos, y sabe organizarlos de forma más adecuada para orientar su conducta. La diferencia es fundamentalmente cualitativa, pues estriba en que necesita aprovechar mejor la información sensorial no visual, utilizando de distinto modo los elementos sensoriales que posee.
Revisando las hipótesis explicativas sobre las suplencias sensoriales del ciego, se comprueba que se han dado tres fundamentalmente:
  • El ciego posee más agudeza sensorial de la normal en los sentidos que le restan.
  • El ciego tiene más dotes intelectuales que los videntes.
  • El ciego organiza mejor los estímulos y hace un uso más adecuado de los datos aportados por los sentidos.
Primera hipótesis: Al ciego se le desarrollan los otros sentidos.Una concepción mecanicista atribuye la suplencia sensorial del ciego a la hipertrofia de los restantes sentidos. El tacto, el oído, el olfato y el gusto serían más sensibles, más precisos y eficaces que en el normovisual. Esta hipótesis ha llevado a realizar numerosos experimentos de laboratorio, comparando el rendimiento sensorial de ambos. Los resultados han sido completamente contradictorios, pues en unos casos las puntuaciones favorecían a los ciegos, mientras que en otras los beneficiados eran los normales, por lo que no se puede concluir que los ciegos tengan más agudeza sensorial.
Si en su conducta normal el ciego parece tener más agudeza que el que ve, es debido a que necesita aprovechar más los estímulos sensoriales que posee. Utilizando cada uno organiza mejor su atención por un principio de adaptación sicológica y social.
Segunda hipótesis: El ciego es más inteligente.Otra hipótesis supone que el ciego hace mejor uso de sus sentidos por una superioridad intelectual sobre el normovisual. Pierre Villey, influido por la mentalidad de su época, afirmaba en 1927, que "toda suplencia proviene de la inteligencia".
Ciertos estudios sicométricos reflejan que los ciegos no consiguen mejores resultados en los tests de inteligencia. Incluso como grupo obtienen medidas intelectuales algo inferiores estadísticamente a las de los de vista normal. También se verifica un mayor porcentaje de debilidad mental (10% frente a un 2% en normovisuales), debido a que algunas causas productoras de este trastorno lo son simultáneamente de la ceguera (meningitis, rubéola, traumas de nacimiento, etc.).
Otras investigaciones llevadas a cabo con niños ciegos demuestran que éstos sufren por término medio, respecto a los que ven, un retraso de más de un año en la adquisición de nociones intelectuales. También la memoria ha sido frecuentemente esgrimida como factor de suplencia sensorial, puesto que los ciegos aparentan generalmente una extraordinaria memoria en su vida cotidiana. Pero si acudimos a la experimentación, varios estudios sicométricos demuestran que la memoria "pura" del ciego (repetición de listas de palabras, de números, retención de datos de historias, etc.) no es superior a la de los de vista sana. Estos resultados no tienen por qué extrañar, puesto que la memoria actúa selectivamente en función del interés del individuo por concentrarse sobre unos datos y rechazar otros.
Tercera hipótesis: El ciego organiza mejor los estímulosLos sentidos del ciego son, iguales a los del que ve en agudeza y características generales. Por otro lado, el ciego no tiene ni más inteligencia ni más memoria que los normovisuales.
En la vida real no se actúa con un solo sentido, sino que hay una cooperación entre varios. Al ciego no se le puede medir según un esquema mecánico simplificado, como algunos han hecho. El ciego no sería como el motor de un coche de cinco cilindros que funciona con sólo cuatro, más bien los otros cuatro sentidos del ciego se reestructuran con esquema propio, organizándose de un modo distinto al del normovisual.
La necesidad obliga al invidente a sacar más partido de aquellos sentidos que la persona con visión apenas utiliza, haciendo así que la información obtenida con ellos sea más precisa. La suplencia sensorial no estaría, pues, basada en dones misteriosos, sino en una conducta que el ciego organiza de manera cualitativamente distinta a la del normovisual.
En resumen, nuestra capacidad de percepción se adapta al medio ambiente y aprendemos a percibir de uno u otro modo, según los sentidos que pongamos en juego y la forma en que lo hagamos. La persona ciega suple su deficiencia organizando de un modo diferente los estímulos que recibe; no posee más agudeza sensorial en los sentidos restantes ni tiene más dotes intelectuales que los que ven.
APRENDIENDO A ACEPTAR LA CEGUERA
Cada persona reacciona ante la ceguera conforme a su personalidad y carácter. Una persona que en el pasado tenía necesidad de depender de otros, un hombre que se mostraba poco responsable, incapaz de llevar una existencia autónoma, al quedar ciego acentuará todavía más estos síntomas. El individuo que poseía una gran madurez e independencia antes de quedar ciego, probablemente afrontará con mayor equilibrio la ceguera.
Cada persona posee una opinión preconcebida sobre la ceguera. Los estereotipos habituales son:
el ciego mendigo, dependiente de los demás que vive de la caridad pública
el ciego "genial", que puede superar todo tipo de obstáculos por sí mismo
el ciego con poderes sobrenaturales, mágicos, que hace cosas que nadie sería capaz de hacer por vía natural.
El que ve casi siempre cree que su posición social no sería la misma en el caso de que estuviera ciego, sino que sería un objeto de lástima y caridad.
El adulto que se queda sin vista tiene que enfrentarse con la tarea de reorganizar su mundo interior, por el hecho de que es una persona diferente. Sus intereses, sus capacidades, su posición social, sus aspiraciones e incluso su figura corporal, su aspecto externo, se han cambiado o modificado profundamente.
Ante todo es preciso decir que mientras esa persona no acepte interiormente que es distinta, que es una persona ciega, no es posible obtener un ajustamiento, una completa rehabilitación.
Esto que parece tan simple, es realmente uno de los pasos más importantes del proceso de rehabilitación.

CUESTIONARIO.
¿Cuáles son las principales limitaciones o problemas que tienen las personas ciegas?
¿De qué manera los ciegos superan sus dificultades en el desplazamiento?
¿Por qué se dice que la vista es un sentido abarcador?
¿Cuáles son los "sentidos vicariantes" y por qué debe entrenarlos la persona ciega?
¿Qué actividades de la vida diaria cree usted que debe realizar el ciego?
Investigue en qué consiste el Sistema Braille.
¿Cómo llama la presente lección a la persona que no ve? ¿y cómo nombra al que ve?

SUGERENCIAS PARA LA CLASE
Observar imágenes de personas ciegas en diversas actividades.
Escuchar, analizar y discutir sobre los contenidos de una entrevista grabada a un profesional ciego.
Discernir las diferentes etapas en la rehabilitación psicológica del ciego.
Estudiar las distintas formas de enfrentar el problema de acuerdo al tipo de ceguera.
Analizar las actitudes de los normovisuales frente a los ciegos

1 comentario:

nora diaz dijo...

ME ENCANTA TODO LO QUE OFRECE ESTE ARTICULO , SERIA IMPORTANTISIMO QUE TODO MUNDO TENGA ESTOS CONOCIMIENTOS , YA QUE ES TAN NECESARIO BRINDAR AYUDA U ORIENTAR A ESTAS PERSONAS QUE PADECEN CEGUERA O PROBLEMAS VISUALES QUE QUIZAS EN UN FUTURO LLEVE A CEGUERA... YO TRABAJO EN UN HOSPITAL DE OFTALMOLOGIA DONDE EL 75% DE LOS PACIENTES SON MUY HUMILDES Y CARECEN DE TODAS ESTAS POSIBILIDADES DE CONOCIMIENTOS ....