viernes, agosto 13, 2010

INICIANDO UN TRATAMIENTO PEDAGÓGICO CON NIÑOS CIEGOS.


He aquí algunos conceptos importantes a tener en cuenta a la hora de comenzar un tratamiento de un niño ciego.

1. Tener un Diagnóstico Oftalmológico completo en tus manos, no sólo la información que manejan los papás. Lo ideal sería conversar con el oftalmólogo, si es posible. ¿Qué interesa del Diagnóstico del oculista?

a) Etiología del déficit, para entender si hay asociadas otras discapacidades;

b) Grado de visión residual, si la hay, o si es una ceguera total, lo que determinará el tratamiento pedagógico;

c) Factibilidad de intervenciones quirúrgicas y tratamientos medicamentosos, con sus riesgos.

2. Entrevistas periódicas con la familia (padres, hermanos, abuelos) para detectar actitudes de ésta y bajar el nivel de ansiedad. Es muy importante derivarlos a psicólogo, para apoyo familiar, como también involucrarlos en el programa pedagógico que se inicie.

3. Conseguir una evaluación psicológica, tanto en el aspecto psicométrico como emocional del infante. Es muy probable que esta evaluación arroje una pseudo-deficiencia, dada la baja estimulación que se hace de los niños ciegos en el hogar, por carecer la familia de conocimientos al respecto. La respuesta del psicólogo no es definitiva -por experiencia sabemos que estos niños dan sorpresas en lo intelectual- pero es muy útil para orientar nuestro trabajo.

4. El aprendizaje del Sistema Braille, si bien es importante para el dominio de la Lectura y Escritura y la adquisición de conocimientos, no es la panacea ni el centro de la Educacvión de los Ciegos. Las personas que no saben de esta especialidad, entre ellos los padres y aún los mismos ciegos, creen que el Braille es lo primero y único a realizar por un profesor especialista, mas no es así. Haga entender esto a la familia. Primero está:
a) La comunicación verbal;
b) El control emocional;
c) El desplazamiento en la casa y lugares públicos;
d) La utilización de los sentidos vicariantes (resto visual, oído, tacto, olfato, gusto, percepción de obstáculos) y la rica información que éstos aportan.

5. Confeccione un programa de atención psicopedagógica que considere los siguientes aspectos:
a) Estimulación del Lenguaje;
b) Desarrollo Psicomotor -compare su nivel con el de un niño normal de esa edad-;
c) Estimulación Sensorial;
d) Actividades sociales y de ocio que impliquen contacto con niños normovisuales y adultos (excursiones, salidas a la plaza de juegos, mercado, juegos de salón adaptados para ciegos, contacto con el computador con programa de voz, etc.);
e) Orientación Familiar (talleres con otros padres de niños ciegos, intercambio de experiencias, expresión de ansiedades y nudos problemáticos, terapias de relajación y solución de conflictos, etc.)

6. Recuerde que los ojos del ciego son sus dedos y manos, que el niño no tiene acceso a todos los objetos y experiencias que tiene una persona normal con su vista. La labor del profesor de ciegos es incorporar al discapacitado visual a la mayor cantidad de espacios y situaciones normales posibles. En cierto modo tenemos que transformarnos en los ojos de los ciegos, no para ser sus lazarillos sino para posibilitarles el acceso a la multiplicidad de información que hay en el ambiente. El niño ciego debe llegar a vivir todas las experiencias de un niño normal y jamás negárselas por temor o prejuicio social.

7. Confíe en las capacidades resilientes dadas por Dios al ser humano y enfrente el proceso de Educación y Rehabilitación del niño ciego, con total optimismo.

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