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FORMACIÓN DEL AUTOCONCEPTO.


Angélica, de Colombia, consulta: "¿Cómo ayudar a un invidente en la creación de su auto concepto, sabiendo que este se crea a través de la imagen que vemos en el otro?"

Hola Angélica:
Sucede que el autoconcepto se forma sobre la base de las cualidades y defectos que reconocemos en nosotros mismos, tanto físicos como cognitivos. Es lo que pensamos de nosotros mismos. Una persona ciega aunque no se ve a si misma, sí se siente y también puede tener la opinión de los demás sobre sus cualidades. Aunque ella no vea el efecto que produce su persona en los demás, puede tomar conciencia de lo que le dicen de ella. Los comentarios positivos o negativos que puedan hacer los demás va a impactar en ella. La imagen de ella, aunque no se pueda ver, va a estar fundamentada en las apreciaciones y valoraciones que los demás hacen de ella. Por eso es importante que un niño ciego tenga a su alrededor gente que le aprecie y valore en sus cualidades personales.
 
Si bien físicamente no se ve, entonces vamos a valorar mucho sus comportamientos si son adecuados, no vamos a dar castigo o menosprecio a sus comportamientos inadecuados, de modo que se extingan en el tiempo superados por lo bueno que posee. Por ejemplo decirle a una niña ciega que su pelo es hermoso, que sus manos son fuertes, que es excepcional en como se va superando, eso le va a ayudar a formar su autoconcepto. Una mujer ciega adulta, si le decimos que su peinado es hermoso, que sus cejas tienen una bella línea (se la puede tocar) o que es inteligente cuando aprende algo, le ayuda a mejorar en gran manera su autoconcepto.

Con todo lo dicho hasta ahora, es fácil deducir, que el autoconcepto no se crea sólo como resultado de la percepción, en cuyo caso estaríamos produciendo nuestro propio significado a partir de esas experiencias sin verificarlas con los demás…creando una visión egocéntrica; sino que también se crea y modifica gracias a la relación y comunicación con los demás. Si no se comparte, no hay crecimiento humano.

Elena Montaner Sepúlveda
Educadora Diferencial

PSICOLOGÍA DE LA CEGUERA.


Iván Tapia Contardo
Especialista en Educación de Ciegos (U.Ch.)
Objetivos del artítulo:
Comprender cada etapa por las que debe pasar la persona que queda ciega, para orientar mejor su rehabilitación.
Conocer exacta y objetivamente cuales son las limitaciones y capacidades de las personas ciegas.
Conocer de que forma la persona ciega suple su deficiencia visual.
Comprender la importancia de que la persona ciega y sus familiares acepten la ceguera.

Piense usted que va por la vida feliz con unos propósitos, proyectos laborales, sentimentales, familiares, etc. y de pronto todo aquello se ve truncado por la ceguera. Tal vez ya no podrá desarrollar esa profesión en que la vista es imprescindible, las relaciones con los demás cambiarán bruscamente del respeto hacia su persona a la lástima, la conmiseración; dependerá de otros para movilizarse, tendrá que olvidar muchas cosas aprendidas y, sobre todo, olvidarse de la vista y las imágenes para comenzar a funcionar en un mundo de sonidos, texturas, olores, sabores y la ausencia de toda información visual, tales como carteles, anuncios, TV, cine, revistas, periódicos, libros, señales de tránsito, semáforos, etc.

ETAPAS EN LA REHABILITACIÓN PSICOLÓGICA DEL CIEGO
Para cualquier individuo, perder la vista o que nazca alguien ciego en la familia, es un hecho muy impactante y traumático. De hecho se habla en Psicología de la Ceguera que hay tres etapas en la rehabilitación psicológica de un ciego -y esto también en parte es válido para su familia-, por las que habrá de pasar inevitablemente: un primer estado de schock, luego un período de profunda depresión, para llegar por último a la aceptación de su déficit.
El estado de schock es una especie de adormecimiento psíquico. La persona atina a nada, no llora ni ríe, cae en el mutismo pues le ha impresionado tanto esta pérdida de sus ojos que no sabe como reaccionar, hasta que toma conciencia en pocas semanas de su nueva condición. Se sumerge en un estado depresivo tal que sólo quiere morir. Muchas veces en esta etapa intentan suicidarse, reaccionan con violencia, quieren estar solos. Quienes les rodean en esos instantes deben tener mucha comprensión y darse cuenta que las palabras de consuelo poco podrán hacer por ella, pero sí es muy importante que sienta la amorosa compañía de otros junto a ella.
En verdad llora la pérdida de su vista y de toda una vida funcionando de acuerdo a ciertos esquemas. Pensemos que tendrá que aceptar su nueva condición de ciego para poder iniciar cualquier aprendizaje rehabilitativo.
El proceso de aceptación de la ceguera por parte del ciego es como un nuevo nacimiento. Mientras la persona no comprenda que la persona con vista o normovisual que era ya ha muerto, no podrá manifestarse la nueva persona, ciega pero con grandes capacidades de readaptación. Aplicando este principio a la rehabilitación de las personas ciegas, podemos decir que en tanto el ciego no renuncie psicológicamente a su antigua vida de persona con vista, no podrá resucitar como persona ciega rehabilitada. El aprendizaje del sistema Braille, el uso del bastón, el método de cálculo mediante Sorobá y todas las técnicas que le permitirán desenvolverse normalmente en el medio, pasa por esta toma de conciencia de su nueva vida y la aceptación de esa condición.

LAS VERDADERAS LIMITACIONES DEL CIEGO.
Existe la tendencia a exagerar los impedimentos de las personas con discapacidad, sobre todo en el caso de los ciegos. Sin embargo, al observar detenidamente su condición, llegamos a la conclusión que las limitaciones se reducen sólo a tres aspectos. Han de saber ustedes que tres son las mayores limitaciones que trae consigo la ceguera; a saber: desplazamiento, control del ambiente y adquisición de cultura.

Dificultades en el desplazamiento. Basta que usted cierre sus ojos y trate de caminar "a ciegas" hasta la puerta de su hogar, para darse cuenta de lo difícil que es para alguien movilizarse prescindiendo del sentido de la visión. Sin embargo la persona ciega, con un buen entrenamiento en Orientación y Movilidad con bastón (o perro guía, en los países del primer mundo) puede lograr una movilidad independiente.
Limitaciones en el control del ambiente. El sentido de la vista tiene la capacidad de abarcar grandes espacios y captar una gran cantidad de información en forma simultánea. Por ejemplo si usted entra en un lugar desconocido se percata de inmediato de la dimensión de ese espacio, color, cantidad de personas, como van vestidos, de que sexo y estrato social son, en fin, unos datos que será muy difícil percibir con los ojos cerrados. La inseguridad que siente el ciego o ciega por ese desconocimiento derivado de la carencia de la vista, constituye un grave problema, que puede ser resuelto con una adecuada Educación Especial (en el caso del niño) y Rehabilitación (en el caso del adulto). Ellos son entrenados en la utilización de los "sentidos vicariantes" (oído, tacto, olfato, gusto y sentido de percepción de obstáculos) y en las Actividades de la Vida Diaria para su manejo personal y social.

Adquisición de Cultura. Gran parte de la información cultural de nuestra sociedad es visual: libros, revistas y periódicos son escritos en tinta; el cine y la televisión son eminentemente visuales; las señales en las calles, la publicidad, los escaparates, etc. están diseñados para personas que ven, esto es los normovisuales. Actualmente recibimos a través de Internet todos los contenidos culturales de una sociedad de información. ¿Qué hace la persona ciega para integrarse a este mundo informativo? Aquí es donde el Sistema Braille ocupa un lugar importante en la superación de esta tercera limitación.

LA CUARTA LIMITACIÓN
Hay lo que hemos llamado "la cuarta limitación" y que es la que más les afecta a las personas ciegas. Me refiero a la segregación, producto de nuestra ignorancia, rechazo y falta de solidaridad. No hay otra limitación que sea inherente a la ceguera, salvo aquellas que los normovisuales, por prejuicios, ignorancia y falta de amor, queramos atribuirle a las personas ciegas. Ellos son seres humanos con los mismos derechos a desarrollarse integralmente (en cuerpo, mente y espíritu), que han recibido de Dios unos talentos o capacidades que les hacen especiales.
Existe lo que se llama la "compensación"; cuando alguien pierde un órgano sensorial tan importante como la vista, su cerebro reorganiza la información que viene del medio a través de los otros sentidos (tacto, audición, olfato, etc.) y forma dentro de sí una interpretación de la realidad, tan buena como la de una persona que ve. Los ciegos pueden aprender, estudiar una profesión y ejercerla, formar una familia, ser independientes, amar y servir a su prójimo. Nada impide su desarrollo, con una adecuada Educación y Rehabilitación. En este sentido el aprendizaje del Sistema Braille es imprescindible.
LAS SUPLENCIAS SENSORIALES
Los sentidos del hombre son de capital importancia para el conocimiento de su mundo exterior. Cada una de los cinco sentidos tradicionales ofrece unas informaciones características del entorno que rodea al organismo humano, pero su valor como estímulo perceptivo es diferente. La vista, el sentido más utilizado para obtener información externa (80% de los estímulos totales recibidos por un vidente), puede ser compensada por los otros sentidos; por ello, el aprovechamiento sensorial depende también del tipo de persona que reciba los estímulos.
La información sensorial no visual (que en realidad en muchas ocasiones el normovisual no aprovecha porque no le indica apenas nada en comparación con los datos apartados por la vista), para el ciego puede ser vital.
Los estímulos sensoriales que percibe el invidente por los cuatro sentidos restantes son para él mucho más significativos, y sabe organizarlos de forma más adecuada para orientar su conducta. La diferencia es fundamentalmente cualitativa, pues estriba en que necesita aprovechar mejor la información sensorial no visual, utilizando de distinto modo los elementos sensoriales que posee.
Revisando las hipótesis explicativas sobre las suplencias sensoriales del ciego, se comprueba que se han dado tres fundamentalmente:
  • El ciego posee más agudeza sensorial de la normal en los sentidos que le restan.
  • El ciego tiene más dotes intelectuales que los videntes.
  • El ciego organiza mejor los estímulos y hace un uso más adecuado de los datos aportados por los sentidos.
Primera hipótesis: Al ciego se le desarrollan los otros sentidos.Una concepción mecanicista atribuye la suplencia sensorial del ciego a la hipertrofia de los restantes sentidos. El tacto, el oído, el olfato y el gusto serían más sensibles, más precisos y eficaces que en el normovisual. Esta hipótesis ha llevado a realizar numerosos experimentos de laboratorio, comparando el rendimiento sensorial de ambos. Los resultados han sido completamente contradictorios, pues en unos casos las puntuaciones favorecían a los ciegos, mientras que en otras los beneficiados eran los normales, por lo que no se puede concluir que los ciegos tengan más agudeza sensorial.
Si en su conducta normal el ciego parece tener más agudeza que el que ve, es debido a que necesita aprovechar más los estímulos sensoriales que posee. Utilizando cada uno organiza mejor su atención por un principio de adaptación sicológica y social.
Segunda hipótesis: El ciego es más inteligente.Otra hipótesis supone que el ciego hace mejor uso de sus sentidos por una superioridad intelectual sobre el normovisual. Pierre Villey, influido por la mentalidad de su época, afirmaba en 1927, que "toda suplencia proviene de la inteligencia".
Ciertos estudios sicométricos reflejan que los ciegos no consiguen mejores resultados en los tests de inteligencia. Incluso como grupo obtienen medidas intelectuales algo inferiores estadísticamente a las de los de vista normal. También se verifica un mayor porcentaje de debilidad mental (10% frente a un 2% en normovisuales), debido a que algunas causas productoras de este trastorno lo son simultáneamente de la ceguera (meningitis, rubéola, traumas de nacimiento, etc.).
Otras investigaciones llevadas a cabo con niños ciegos demuestran que éstos sufren por término medio, respecto a los que ven, un retraso de más de un año en la adquisición de nociones intelectuales. También la memoria ha sido frecuentemente esgrimida como factor de suplencia sensorial, puesto que los ciegos aparentan generalmente una extraordinaria memoria en su vida cotidiana. Pero si acudimos a la experimentación, varios estudios sicométricos demuestran que la memoria "pura" del ciego (repetición de listas de palabras, de números, retención de datos de historias, etc.) no es superior a la de los de vista sana. Estos resultados no tienen por qué extrañar, puesto que la memoria actúa selectivamente en función del interés del individuo por concentrarse sobre unos datos y rechazar otros.
Tercera hipótesis: El ciego organiza mejor los estímulosLos sentidos del ciego son, iguales a los del que ve en agudeza y características generales. Por otro lado, el ciego no tiene ni más inteligencia ni más memoria que los normovisuales.
En la vida real no se actúa con un solo sentido, sino que hay una cooperación entre varios. Al ciego no se le puede medir según un esquema mecánico simplificado, como algunos han hecho. El ciego no sería como el motor de un coche de cinco cilindros que funciona con sólo cuatro, más bien los otros cuatro sentidos del ciego se reestructuran con esquema propio, organizándose de un modo distinto al del normovisual.
La necesidad obliga al invidente a sacar más partido de aquellos sentidos que la persona con visión apenas utiliza, haciendo así que la información obtenida con ellos sea más precisa. La suplencia sensorial no estaría, pues, basada en dones misteriosos, sino en una conducta que el ciego organiza de manera cualitativamente distinta a la del normovisual.
En resumen, nuestra capacidad de percepción se adapta al medio ambiente y aprendemos a percibir de uno u otro modo, según los sentidos que pongamos en juego y la forma en que lo hagamos. La persona ciega suple su deficiencia organizando de un modo diferente los estímulos que recibe; no posee más agudeza sensorial en los sentidos restantes ni tiene más dotes intelectuales que los que ven.
APRENDIENDO A ACEPTAR LA CEGUERA
Cada persona reacciona ante la ceguera conforme a su personalidad y carácter. Una persona que en el pasado tenía necesidad de depender de otros, un hombre que se mostraba poco responsable, incapaz de llevar una existencia autónoma, al quedar ciego acentuará todavía más estos síntomas. El individuo que poseía una gran madurez e independencia antes de quedar ciego, probablemente afrontará con mayor equilibrio la ceguera.
Cada persona posee una opinión preconcebida sobre la ceguera. Los estereotipos habituales son:
el ciego mendigo, dependiente de los demás que vive de la caridad pública
el ciego "genial", que puede superar todo tipo de obstáculos por sí mismo
el ciego con poderes sobrenaturales, mágicos, que hace cosas que nadie sería capaz de hacer por vía natural.
El que ve casi siempre cree que su posición social no sería la misma en el caso de que estuviera ciego, sino que sería un objeto de lástima y caridad.
El adulto que se queda sin vista tiene que enfrentarse con la tarea de reorganizar su mundo interior, por el hecho de que es una persona diferente. Sus intereses, sus capacidades, su posición social, sus aspiraciones e incluso su figura corporal, su aspecto externo, se han cambiado o modificado profundamente.
Ante todo es preciso decir que mientras esa persona no acepte interiormente que es distinta, que es una persona ciega, no es posible obtener un ajustamiento, una completa rehabilitación.
Esto que parece tan simple, es realmente uno de los pasos más importantes del proceso de rehabilitación.

CUESTIONARIO.
¿Cuáles son las principales limitaciones o problemas que tienen las personas ciegas?
¿De qué manera los ciegos superan sus dificultades en el desplazamiento?
¿Por qué se dice que la vista es un sentido abarcador?
¿Cuáles son los "sentidos vicariantes" y por qué debe entrenarlos la persona ciega?
¿Qué actividades de la vida diaria cree usted que debe realizar el ciego?
Investigue en qué consiste el Sistema Braille.
¿Cómo llama la presente lección a la persona que no ve? ¿y cómo nombra al que ve?

SUGERENCIAS PARA LA CLASE
Observar imágenes de personas ciegas en diversas actividades.
Escuchar, analizar y discutir sobre los contenidos de una entrevista grabada a un profesional ciego.
Discernir las diferentes etapas en la rehabilitación psicológica del ciego.
Estudiar las distintas formas de enfrentar el problema de acuerdo al tipo de ceguera.
Analizar las actitudes de los normovisuales frente a los ciegos


GUÍA PARA INTERACTUAR CON PERSONAS CIEGAS
Iván Tapia Contardo
Especialista en Educación de Ciegos (U.Ch.)
Si usted ha decidido servir como acompañante de personas ciegas, ha tomado una buena iniciativa solidaria, la cual podrá satisfacer la gran necesidad de compañía, comunicación, información y afecto que gran parte de estas personas requieren. Le felicitamos y agradecemos, en nombre de los atendidos, por esta noble acción. Estamos seguros que le reportará interesantes experiencias y conocimientos acerca de la vida, desde la perspectiva de la ceguera. Sin embargo no basta con su buena voluntad o intención de ayudar; hay que estar preparado/a para un intercambio adecuado y que sea efectivo en cuanto al servicio que ellos requieren. Con este propósito se ha elaborado la presente Guía para interactuar con personas ciegas.

Conducta de los ciegos. No existe propiamente una Psicología del Ciego, sino más bien una serie de actitudes con que todo ser humano responde ante la Ceguera o falta de visión, dado lo relevante que es para los normovisuales el manejo del sentido de la vista. La carencia de visión genera en el que padece ceguera fuertes sentimientos de inseguridad, incapacidad para controlar el ambiente, desvalorización frente al que ve, desinformación cultural, aparte de las dificultades propias en el desplazamiento y manejo de información visual. Por otra parte, los prejuicios de la sociedad ante el que es diferente, su falta de conocimiento respecto a las verdaderas limitaciones de los ciegos y de sus grandes capacidades remanentes, junto a la ausencia de una actitud realmente comprometida con sus derechos, produce en la persona ciega muchas veces reacciones negativas.

Ideas erróneas acerca de los ciegos. Cada individuo ciego es antes que nada una persona con su propio temperamento y carácter, con una personalidad que lo define distinto a los otros. No podemos asegurar que los ciegos son, piensan o sienten de determinada forma, ni que todos los ciegos tienen los mismos intereses -la Música y el Derecho- o idénticas aptitudes -memoria, oído y tacto-, puesto que si comparamos a un grupo de personas ciegas nos encontraremos con los más variados gustos, capacidades y caracteres. En el trato con ellos deberíamos renunciar a aquellos estereotipos que hemos aprendido erróneamente y enfrentarnos a la persona.
Conociendo a la persona. El primer paso para interactuar con un hombre, mujer o niño/a ciegos, es deshacerse de tales preconceptos ("los ciegos tienen su mundo", "pobrecito", "qué terrible no poder ver una puesta de sol", "los ciegos son mal humorados", etc., etc.) y lanzarse a conocer a la persona que hay tras esos lentes oscuros y que porta un bastón blanco. Conocerle es una maravillosa experiencia que le invito a realizar. Se encontrará usted con alguien que tiene, al igual que todos nosotros, anhelos, expectativas, deseos, frustraciones, fortalezas y debilidades, cualidades y defectos.

Actitud sincera del acompañante. El primer contacto es crucial, acérquese con respeto y sin temor, póngase a su servicio. No se ubique como superior; el poseer un sentido más que ellos no nos hace mejores ni más fuertes, puesto que la seguridad y capacidad de la persona humana se sustenta en una visión interna, coherente y positiva, de la vida. Muchos normovisuales están lejos de haber alcanzado tal "visión". Él o ella percibirá su afecto e interés sincero en colaborarle y rechazará cualquier intento de menoscabo, como la sobreprotección. Como nosotros, ellos también quieren ser autovalentes, aún cuando hay algunos que han aprendido a utilizar nuestras actitudes proteccionistas a su favor.

Etapas en la Rehabilitación Psicológica. No sólo hay un Psicología para cada persona portadora de ceguera, sino también actitudes determinadas por la etapa en que esta se encuentra en cuanto a su Rehabilitación Psicológica. La persona ciega atraviesa distintas etapas, las cuales no tienen un tiempo ni unas características absolutamente uniformes. Para cualquier individuo, perder la vista o que nazca alguien ciego en la familia, es un hecho muy impactante y traumático. Un primer estado es el de la crisis o schock, luego un período de profunda depresión, para llegar por último a la aceptación de su déficit.

Etapa de Crisis. El estado de schock es una especie de adormecimiento psíquico. La persona atina a nada, no llora ni ríe, cae en el mutismo pues le ha impresionado tanto esta pérdida de sus ojos que no sabe como reaccionar, hasta que toma conciencia en pocas semanas de su nueva condición.

La depresión o duelo. Se sumerge entonces en un estado depresivo tal que sólo quiere morir. Muchas veces en esta etapa intentan suicidarse, reaccionan con violencia, quieren estar solos. Quienes les rodean en esos instantes deben tener mucha comprensión y darse cuenta que las palabras de consuelo poco podrán hacer por ella, pero sí es muy importante que sienta la amorosa compañía de otros junto a ella. En verdad llora la pérdida de su vista y de toda una vida funcionando de acuerdo a ciertos esquemas. Pensemos que tendrá que aceptar su nueva condición de ciego para poder iniciar cualquier aprendizaje rehabilitativo.

Aceptando su nueva condición. El proceso de aceptación de la ceguera por parte del ciego es como un nuevo nacimiento. Mientras la persona no comprenda que la persona con vista o normovisual que era ya ha muerto, no podrá manifestarse la nueva persona, ciega pero con grandes capacidades de readaptación. Aplicando este principio a la rehabilitación de las personas ciegas, podemos decir que en tanto el ciego no renuncie psicológicamente a su antigua vida de persona con vista, no podrá volver a vivir como persona ciega rehabilitada. El aprendizaje del sistema Braille, el uso del bastón, el método de cálculo mediante Sorobá y todas las técnicas que le permitirán desenvolverse normalmente en el medio, pasa por esta toma de conciencia de su nueva vida y la aceptación de esa condición.

Sea un buen oidor. En su contacto con la persona ciega usted probablemente observará algunas de las conductas relatadas anteriormente. Frente a ellas no haga nada, sólo escuche y observe; usted no está capacitado/a para rehabilitar, dar orientaciones o consejos. Deje esta tarea a los especialistas y brinde su parte: el afecto, la comprensión, la compañía, la ayuda práctica necesaria. Una opinión o "consejo" inadecuado podrían suscitar problemas mayores en la persona ciega.

No tome el rol del consejero. Superar cada etapa nombrada en algunos casos se vuelve doloroso, ya que implica un cambio en la autoimagen y renuncia a cánones visuales y de comportamiento que estorban a su Rehabilitación. Quizás la persona querrá confidenciar con usted sus sentimientos y drama personal. Escúchela y ofréscale su amistad, dándole seguridad y confianza en sus propias decisiones, pero no opte la posición de consejero/a.

Ayude en forma práctica. Concéntrese en el plano de sus necesidades funcionales tales como: acompañarle donde una amistad, ir de compras, hacer alguna diligencia, grabación de temas de interés, lectura de una novela de su gusto, transcripción al braille de un poema o reflexión bonita, cocinar juntos un plato diferente, darle su opinión sobre vestuario, etc. etc. preocúpese de todo aquello que puede mejorar su calidad de vida. Para cada ayuda que usted quiera darle consulte y jamás la imponga. Este trabajo requiere de humildad y mucha comprensión y respeto hacia la intimidad de la persona.

Siga siendo acompañante. Mantenga cierta distancia emocional con la persona ciega, para no perder su objetividad y conservar la posición de "acompañante". No es la idea de este servicio involucrarse sentimentalmente con la persona ciega, aún cuando pueda surgir la amistad. Aquí conviene revisar las propias motivaciones del acompañante para que se establezca una sana relación de interacción efectiva. El propósito del acompañante es prestar un servicio integral, afectuoso y humano, tendiente a satisfacer necesidades prácticas de la persona ciega en su vida diaria, que no son satisfechas por la familia ni los especialistas.

Las verdaderas limitaciones del ciego. Existe la tendencia a exagerar los impedimentos de las personas con discapacidad, sobre todo en el caso de los ciegos. Sin embargo, al observar detenidamente su condición, llegamos a la conclusión que las limitaciones se reducen sólo a tres aspectos: desplazamiento, control del ambiente y adquisición de cultura.

Dificultades en el desplazamiento. Basta que usted cierre sus ojos y trate de caminar "a ciegas" hasta la puerta de su hogar, para darse cuenta lo difícil que es para alguien movilizarse prescindiendo del sentido de la visión. Sin embargo la persona ciega, con un buen entrenamiento en Orientación y Movilidad con bastón (o perro guía, en los países del primer mundo) puede lograr una movilidad independiente.

Limitaciones en el control del ambiente. El sentido de la vista tiene la capacidad de abarcar grandes espacios y captar una gran cantidad de información en forma simultánea. Por ejemplo si usted entra en un lugar desconocido se percata de inmediato de la dimensión de ese espacio, color, cantidad de personas, como van vestidos, de que sexo y estrato social son, en fin, unos datos que será muy difícil percibir con los ojos cerrados. La inseguridad que siente el ciego o ciega por ese desconocimiento derivado de la carencia de la vista, constituye un grave problema, que puede ser resuelto con una adecuada Educación Especial (en el caso del niño) y Rehabilitación (en el caso del adulto). Ellos son entrenados en la utilización de los "sentidos vicariantes" (oído, tacto, olfato, gusto y sentido de percepción de obstáculos) y en las Actividades de la Vida Diaria para su manejo personal y social.

Adquisición de Cultura. Gran parte de la información cultural de nuestra sociedad es visual: libros, revistas y periódicos son escritos en tinta; el cine y la televisión son eminentemente visuales; las señales en las calles, la publicidad, los escaparates, etc. están diseñados para personas que ven, esto es los normovisuales. Actualmente recibimos a través de Internet todos los contenidos culturales de una sociedad de información. ¿Qué hace la persona ciega para integrarse a este mundo informativo? Aquí es donde el Sistema Braille ocupa un lugar importante en la superación de esta tercera limitación.

Contribuya a superar sus tensiones. Las dificultades nombradas ocasionan frecuentemente gran estrés en la persona ciega, lo que se expresa corporalmente en tensión y dolores musculares; y a veces en reacciones agresivas. Los masajes y ejercicios de relajación, con la ayuda de música; las actividades de recreación y físicas, como la natación, son de gran ayuda en este aspecto. Son interesantes alternativas que puede manejar un acompañante como parte de su programa de servicio.

El mapa mental. Hay un aspecto en el control del ambiente por parte de la persona ciega, que llama bastante nuestra atención cuando comenzamos a interactuar con ellos y es la particular necesidad de limitar o percibir los límites témporo-espaciales, formarse una idea global concreta y clara de los escenarios donde actúan y actuarán. Requieren saber sobre las personas que les rodean, los horarios y calendarios de actividades, los espacios que les circundan y todo tipo de información no alcanzable sin la vista o que les de una estructura psicológica segura en la cual moverse. Esto puede parecer chocante o raro a quien no sabe comprenderlo, pero es lógico si nos ponemos en su lugar e imaginamos movernos en un espacio obscuro sin referencias visuales. Necesitaríamos inventar o descubrir nuestras propias coordenadas.

Sea sus ojos. Usted puede ayudar a la persona ciega a construir ese "mapa interno témporo-espacial", siendo sus ojos cuando camina por la calle (narrando con naturalidad lo que encuentra a su paso; haciendo algunas descripciones; informándole sobre la presencia de alguien conocido que se acerca; contándole sobre algunos cambios arquitectónicos de la ciudad; comentándole algún escaparate, etc.), cuando está en otra casa o institución (comentándole sobre apariencia de las personas, adornos y objetos interesantes, cambios en la disposición del mobiliario, etc.), cuando pasea en lugares públicos como parques, plazas, playa, campo, museos, comercio, etc. y en la conversación (usos y cambios en las costumbres, modas, nuevos esquemas visuales, últimas películas y libros de actualidad, noticias de la televisión, obras de teatro, etc.).

Más consejos. Por último, es recomendable que usted lea, analice y ponga en práctica los CONSEJOS PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN CON LAS PERSONAS CIEGAS que adjuntamos a esta guía. Podríamos agregar mucho más, pero es lo suficiente para iniciar una agradable y enriquecedora experiencia como acompañante de personas ciegas.

CONSEJOS PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN CON LAS PERSONAS CIEGAS.

Tal vez usted muchas veces ha querido ayudar a una persona ciega y no se ha atrevido a hacerlo por temor a una respuesta agresiva o sencillamente para no cometer un error. He aquí algunos consejos para conocerla y serle útil:

  1. En primer lugar, tenga en cuenta esto. Cuando entre a un lugar donde se encuentra un ciego o ciega, hable aunque sea sólo una palabra de saludo. Es preciso hacerle notar su presencia y también prevenirlo cuando usted se retira.
  2. Jamás se dirija a él por intermedio de otra persona, en los casos en que le pueda hablar libremente. Hágalo con normalidad y asegúrese que él sepa que usted se está dirigiendo a él llamándolo por su nombre, tocándole un brazo o de cualquier otra forma.
  3. No modifique su modo de expresarse para evitar ciertas palabras como "ciego" o "ver". La discapacidad visual es la ceguera y se llama "ciego" a quien la porta. Esto no puede ofenderle y su uso natural por parte de quien la lleva es parte de su aceptación del déficit.
  4. Usted puede utilizar sin temor palabras que hacen alusión a la vista, como "mirar", "ver televisión", "bonito" o "hermoso". A ellos no les molestan estos términos e incluso los usan con toda naturalidad. Por ejemplo: "¿Viste ayer la teleserie?" refiriéndose a escuchar la novela por televisión.
  5. Cuando se encuentre con él o ella, pregúntele si desea que lo acompañe pero no insista si dice que puede arreglárselas solo/a.
  6. Si una persona ciega acepta su servicio, ofrézcale siempre el brazo pues así podrá seguirlo y realizar los mismos movimientos que usted, lo que le será imposible si usted lo toma del brazo y lo empuja hacia adelante.
  7. Cuando cruce una calle acompañando a un ciego, deténgase un momento junto al cordón de la vereda o cuneta, a menos que él prefiera que se le advierta mediante una presión del brazo.
  8. Encare las veredas de frente, nunca en diagonal. Lo mismo rige para las escaleras fijas y mecánicas. No lo abandone hasta que ambos se encuentren sanos y salvos al otro lado de la calle. Permanezca junto a él salvando cualquier tipo de obstáculos, tales como: montículos de arena, escombros, trabajos en la vía pública, bicicletas que circulan por las veredas, etc.
  9. Si usted está apurado/a, pida a alguien que lo reemplace o señálele a la persona ciega brevemente todos los peligros que se encuentran en el camino a seguir.
  10. Para indicarle un asiento, tome su mano derecha y póngala sobre el respaldo de la silla o sobre el brazo del sillón y él o ella sabrá tomar asiento por sus propios medios.
  11. Para subir a un auto, coloque la mano del ciego sobre la manija de la puerta, o si está abierta, sobre el techo del vehículo e indíquele si el frente del auto está a su derecha o a su izquierda. El ciego se ubicará de inmediato en el lugar correcto, sin ninguna otra ayuda.
  12. Para subir una escalera común, colóquele la mano sobre el pasamanos. Si se trata de una escalera mecánica, indíquele si sube o si baja, luego colóquele la mano sobre la cinta sin fin, en el momento que vaya a usarla.
  13. Para pasar por una puerta giratoria: Si el ciego prefiere precederlo, coloque su mano sobre uno de los paneles giratorios para que él se de cuenta de la dimensión del compartimento e inicie el movimiento; si él prefiere seguirlo, hágale saber cuando entra, para que él suelte su brazo y entre a su vez en el compartimento siguiente, pero jamás en el mismo que usted.
  14. Si usted entrega a un ciego billetes de distintos valores, entrégueselos por separado, agrupados por cada valor, identificándolos vez por vez.
  15. Si un ciego le pide una dirección, indíquesela tan precisamente como sea posible, señalándole la distancia a recorrer, si debe doblar a izquierda o a derecha o seguir en línea recta. Si usted es carabinero/a, preséntese como tal, pues él puede tener necesidad de una ayuda de su parte, que no aceptaría proviniendo de otra persona.
  16. Evite especialmente la lástima o una solicitud excesiva. Al acompañarlo háblele como a todo el mundo, ayúdelo discretamente y no insista cuando él le diga que ya no lo necesita.
  17. Si convive con alguna persona ciega en su casa, lugar de estudio o trabajo, procure que las puertas y ventanas estén siempre completamente abiertas o completamente cerradas, e infórmele de los cambios que se produzcan en la ubicación de los muebles.
  18. Cuando se encuentre con un conocido ciego, preséntese por su nombre al saludarlo, no pretenda que él siempre sepa con quién está hablando. Es de muy mal gusto jugar con su ceguera al "adivina quien soy".

Aplicando estos consejos usted estará brindando un gran servicio a las personas ciegas. Recuerde que usted o un ser querido podrían adquirir esta discapacidad por enfermedad o accidente y no les agradaría ser tratados con indiferencia, rudeza ni lástima. Los ciegos son personas con las mismas necesidades que todo el mundo, dependiendo de su edad y ocupación, y desean integrarse normalmente a la vida ciudadana.

PSICÓLOGOS CIEGOS

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