jueves, septiembre 15, 2016

EL ARTE DE PALPAR


 
 
 
No debe despreciarse ninguna clase de información que suministre el tacto sobre el mundo exterior. Tales datos ayudan a distinguir las telas, diferenciar una hoja verde de una seca, la temperatura de un alimento, el peso de un objeto, el material con que algo fue confeccionado, etc. 

Las sensaciones báricas o de peso dirán al ciego si su vaso está vacío o contiene líquido y qué cantidad. También podrá informarle si el embutido que lleva a la boca está bien cortado. 

Sin embargo las sensaciones de la superficie cutánea tienen un valor de información muy distinta, pues informan sobre las posiciones espaciales y, por consiguiente, sobre las formas de los objetos.  

El maestro hará bien en informarse de lo que la Psicología nos enseña acerca del sentido del tacto: 

  1. Que las diversas estructuras de la superficie cutánea son muy desigualmente sensibles a estas impresiones. En cambio las impresiones térmicas son percibidas con particular claridad sobre la frente y mejillas. 

  1. Que cuando la presión sobre la piel es muy fuerte, la sensación es menos distinta. La sensación localizadora del tacto es más fina si la presión es justa, suficiente para causar una sensación táctil diferente. 

  1. Que cuando el objeto palpado se desplaza lentamente sobre la piel, la sensación de las posiciones espaciales gana en precisión.